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El golpe de suerte que llevó a Jesús Fichamba al estrellato

Fue el 17 de diciembre de 1994, en el Coliseo General Rumiñahui, en Quito, donde el ecuatoriano Segundo Mercado disputó el campeonato mundial de box ante el estadounidense Bernard Hopkins.

El encuentro entre Fichamba y Ali lo propició el exlegislador Leonardo Escobar, quien recuerda que la leyenda del boxeo quedó hipnotizada por la voz de Fichamba cuando interpretó el Himno Nacional antes de la pelea. Hablaron sobre la cultura otavaleña, la tradición de usar moño y los ponchos coloridos. Hasta acompañó a Ali a comprar artesanías en la capital. Lo que vino después fueron tiempos duros. Fichamba prefirió sus raíces a la fama mundial. Vivió 10 años en Palma de Mallorca, pero recorrió Europa con su arte cantando en festivales y salas de fiesta. Regresó a Ecuador y se radicó en Guayaquil, donde compartía su tiempo entregando mercadería en la Bahía y aceptando invitaciones para cantar en espectáculos públicos y mítines políticos. Cuando Pacheco estuvo al borde de la muerte al haberse contagiado de Covid-19, su amigo Fichamba estuvo a su lado y lloró cuando por fin salió del hospital y pudo abrazarlo. De inmediato retomaron el trabajo y se presentaron en el Teatro Centro de Arte de Guayaquil, en julio de 2020, y en la Gobernación del Guayas, en octubre del mismo año. Fue su último concierto y se despidió con Sombras. Meses después, la tragedia llegó a Fichamba. El coronavirus se instaló en su cuerpo, colapsando de a poco sus pulmones, pero Pacheco le devolvió el cariño buscando con desesperación una sala UCI para que su voz de tenor no se apagara. Otra vez la suerte hacía lo suyo. Pese a la saturación de los hospitales en Guayaquil, y sin un seguro médico que lo respaldara, el cantante peleó su último round en el Hospital del IESS, Teodoro Maldonado Carbo. Jesús Fichamba murió la mañana del 26 de abril. En el sepelio estuvieron solo su exesposa Shirley, sus hijos María, Coralia y Jesús, y sus amigos Gustavo Pacheco y Silvana Ibarra. Las notas de La Pinta, la Niña y la Santa María no se escucharon en el camposanto Parque de la Paz, en Daule, como él lo pidió, porque el vacío fue tan grande que las lágrimas ahogaron las gargantas. Fichamba se fue invicto de las peleas de la vida. Jesús, el hijo del portero José y de la costurera Josefina, se llevó el título mundial de pesos pesados a la constancia y al orgullo nacional.