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Aunque con las restricciones por la pandemia, el teatro reabre el telón

Pese a las dificultades y limitaciones, escenarios y actores retoman la presencialidad. Le garantizan al público las debidas medidas de bioseguridad.

El teatro también ha sido duramente afectado por la pandemia. Pero tras un año difícil por la COVID-19, el sector se comienza a reactivar, aunque según los entrevistados, aún existen dificultades y aspectos en los cuales trabajar.

Para Diego Naranjo, actor desde hace más de 40 años, sobrevivir del arte y más concretamente del teatro, ha sido muy complejo. “En el transcurso de la pandemia, de la noche a la mañana, se vinieron abajo muchos proyectos que estaban concretados y a mí me dejaron en el desempleo total”, revela.

Con la reapertura de los espacios ha participado en varias obras de manera presencial. Una de ellas fue un musical en Loja sobre ‘El Principito’, donde acudieron 300 personas, el aforo permitido. “La experiencia es inmensamente gratificante, más ahora que la sensibilidad está especialmente tocada, porque el hecho teatral para consumarse debe contar con el público presencial”, destaca.

Coincide Bernarda Pazmiño, actriz y cantante, quien resalta que hay obras que necesariamente deben ejecutarse de manera presencial. En 2019, junto a su productora Capricho y la obra ‘Descubiertas’, ganó la Maratón de Teatro realizada por el Teatro Sánchez Aguilar. El premio consistía en un apoyo para presentar el musical en 2020, lo cual fue postergado.

 

El teatro también ha sido duramente afectado por la pandemia. Pero tras un año difícil por la COVID-19, el sector se comienza a reactivar, aunque según los entrevistados, aún existen dificultades y aspectos en los cuales trabajar.

Para Diego Naranjo, actor desde hace más de 40 años, sobrevivir del arte y más concretamente del teatro, ha sido muy complejo. “En el transcurso de la pandemia, de la noche a la mañana, se vinieron abajo muchos proyectos que estaban concretados y a mí me dejaron en el desempleo total”, revela.

Con la reapertura de los espacios ha participado en varias obras de manera presencial. Una de ellas fue un musical en Loja sobre ‘El Principito’, donde acudieron 300 personas, el aforo permitido. “La experiencia es inmensamente gratificante, más ahora que la sensibilidad está especialmente tocada, porque el hecho teatral para consumarse debe contar con el público presencial”, destaca.

Coincide Bernarda Pazmiño, actriz y cantante, quien resalta que hay obras que necesariamente deben ejecutarse de manera presencial. En 2019, junto a su productora Capricho y la obra ‘Descubiertas’, ganó la Maratón de Teatro realizada por el Teatro Sánchez Aguilar. El premio consistía en un apoyo para presentar el musical en 2020, lo cual fue postergado.

“Nuestra propuesta no era para un teatro virtual, sino escénico, así que tocó esperar. Felizmente este año pudimos coordinar fecha y en marzo estamos listos para poder presentarnos”, dice. El musical dura una hora y su elenco es de nueve personas, las cuales están “ansiosas y motivadas”.

Para David Castro, colaborador de Pop Up, el teatro es su vida y pasión, por ello se preparó profesionalmente. Pero con el aforo y las condiciones actuales sus ingresos han bajado un 50%. “Desde que comenzó la pandemia esto ha sido un sobrevivir mes a mes”, expresa.

“Muchos espacios de microteatro han cerrado y eso es tristísimo porque una ciudad sin teatro es nada. El arte es un aporte muy bueno para la ciudad, y políticamente también debería ser un área que los gobiernos y la Alcaldía impulsen”, manifiesta Castro.

Ramón Barranco, director artístico del Teatro Sánchez Aguilar, señala que el sector artístico-cultural “ha sido afectado trágicamente”. Según cifras de la institución, mientras que en 2019 tuvieron 19.921 asistentes, en 2020 sólo fueron 4.682, contabilizando actividades virtuales y presenciales.

En agosto retomaron la actividad presencial y Barranco recalca que este espacio se ha mantenido gracias a la Fundación. Aunque “lamentablemente, hubo que prescindir de algunos colaboradores”.

Una situación similar ha debido afrontar el Teatro Centro de Arte. Según Marcela del Río, presidenta de la Fundación Sociedad Femenina de Cultura, que regenta dicho lugar, ha sido un año muy difícil. “Realmente considero que nuestro sector, el gremio artístico, es uno de los más afectados”.

En julio retomaron las actividades presenciales y cuentan con una programación mixta. Para mantener el Teatro, recibieron apoyo de la banca, pero también tuvieron que poner a la venta obras de la pinacoteca. Asimismo, disminuyeron “el volumen de empleados para poder seguir operando”.

Barranco y Del Río dicen que la asistencia del público es variable, puesto que cuando existen repuntes las personas prefieren quedarse en casa por temor a contagiarse, a pesar de que estos espacios cumplen las medidas de bioseguridad.

En el caso de los espacios privados, como Pop Up Teatro-Café, sostenerse económicamente ha sido muy difícil. Su presidente y director artístico, Ricardo Velástegui, expresa que producto de la pandemia y la complicada situación económica, ellos cerraron dos sucursales. “En un año normal Pop Up daba trabajo a más de 300 personas, entre actores, directores, escritores, músicos. Pero ahora en 2020 bajamos como a 180”.

Pop Up Teatro se caracteriza porque a más de ser un sitio de consumo de alimentos y bebidas, las personas asisten a ver obras de microteatro, que pueden ser de distintas productoras. “Es feo decir que somos los únicos que permanecemos con el negocio de teatro abierto, no nos llena de orgullo, porque nos deja un escenario desolado que quiere decir que mañana podríamos ser nosotros”, acota el director.

Velástegui apunta a que debido a las medidas impuestas por el COE, laboran con un aforo del 30 % en cada una de las salas y el horario reducido. “Es triste entrar a una sala donde el aforo es 10 o 15 personas, para nosotros, acostumbrados a tener salas llenas. De tener 4 o 5 funciones diarias, nos hemos reducido a dos. Aún es difícil sostenerse y no puedo decir que he salido victorioso de esto. Es una pelea diaria”, agrega.

El actor y director teatral Santiago Roldós expresa que, en su caso, optaron “por la estrategia de una mancomunidad de proyectos que permitiera subsistir”. Todos esperan que la situación sanitaria mejore para que el público se sienta más tranquilo al volver a estos espacios y ver las obras de modo presencial.